domingo, 18 de enero de 2009

HABANA BLUES

CANCION

Un reportaje sobre el 50 aniversario de la revolución cubana que emiten en Televisión Española, me ha revuelto lo mas profundo de mis sentimientos. Me siento mal, muy mal.

Mientras y o escribo estas letras, sentado en mi cómodo estudio, auxiliado por una copa de güisqui de malta, mi amigo Luiso esta detenido en un centro de internamiento de La Habana, acusado de no se sabe que cuestión sobre la gestión económica de una empresa mixta. Tiene cojones.

Luiso es un tipo legal. Legal en todos los sentidos: honesto, respetuoso con la ley en todo su ámbito, amable, solidario, generoso y sobre todo buena gente. Sin embargo, hoy se encuentra preso de un Estado que no detalla los motivos de su detención, que no garantiza sus derechos como detenido y que no puede responder de la imparcialidad de su Justicia.

Es jodido, muy jodido, para alguien que siempre ha defendido la Revolución Cubana, con criterios mas o menos izquierdosos, tener que reconocer que la falta de seguridad jurídica que hoy genera el Estado que surgió de aquella revolución.

Algo se de derecho –poco, lo justo- pero, a estas alturas del siglo XXI, soy capaz de distinguir la indignidad, y me parece indecente e intolerable ver la horrorosa metamorfosis que ha sufrido la Revolución Cubana, merced a la mediocridad y la miserable ineptitud de algunos de sus mesiánicos dirigentes

miércoles, 14 de enero de 2009

Me duele, luego existo.

UNO

Hoy, al comprobar como el dolor del abandono me impide que poder volver a sentir aquella deliciosa pasión, me he sentido como debió sentirse Enrique Santos Discepolo al escribir ese magnifico tango que lleva por titulo “Uno”.

Pero lo realmente jodido es que esa desazón genere dolor en otras personas que se entregan mas allá de lo exigible.

Se supone que el dolor debía mitigarse al cabo de un tiempo. ¿Por qué me martiriza y me persigue en cualquier relación?

Nunca creí que esto ocurriera -salvo en las novelas románticas- sin embargo, el jodido desamor esta amargando el resto de mi vida.

viernes, 28 de noviembre de 2008

I LOVE PARIS





Acabo de regresar de Paris.

En medio de toda la vorágine de acontecimientos que habitan ultimo trimestre de este año, un poco para desconectar y un poco para compensar las incomodidades que mi trabajo infringe a mi matrimonio, he decidido coger unos días de vacaciones y hacer un viaje.

Gracias a las compañías de bajo coste, viajar por Europa ya no resulta ni tan caro, ni tan difícil. Así que he buceado un poco en las páginas de Internet y he encontrado un vuelo a buen precio desde mi ciudad. Lo del hotel ha sido un poco más complicado. No solo tenia que tener un precio razonable –teniendo en cuenta que se trata de Paris-, también tenia que se encantador, romántico, “monísimo” y estar bien situado. Todo un reto.

Pero no hay empresa imposible, cuando se tiene voluntad y una cierta experiencia en esto de viajar. Tras varios intentos, encontré no menos de tres deliciosos hoteles en otras tantas zonas céntricas de Paris que ofertaban precios asumibles –que no baratos-.

Finalmente nos decidimos por un coqueto hotel situado en Le Marais, entre el Hotel de Ville y Saint Paul. No tiene más que 18 habitaciones y esta decorado al estilo francés del siglo XVIII, pero con comodidades muy actuales. Las habitaciones son un poco justas, pero muy acogedoras y el servicio es magnifico. Pero lo mejor de todo es su ubicación, que nos ha permitido desplazarnos por el centro de Paris casi todo el tiempo a pie.

Lo que mas me gusta de Paris es que puedes pasar del tipismo de la rue Mouffetart –poco frecuentada por turistas- a la contemporaneidad museo de quai Banly prácticamente en un paseo caminando.

Me encanta recorrer los pasajes cubiertos que atraviesan las manzanas de los grandes bulevares como túneles excavados entre grandes edificios y que crean una ciudad dentro de la propia ciudad. Espacios alejados del ruido de coches y transeúntes que permiten descubrir tiendas pequeñas y magnificas, junto a pequeños cafés llenos de quietud y encanto.

También me gusta ir de compras a Colette–paraiso de las compras cool –, aunque atendiendo a los precios del local, me tengo que conformar con una caja de lápices de colores de Pantone o una goma de borrar, sin embargo es un espacio en el que se pueden descubrir –en vivo y en director- las ultimas tendencias de la moda en un amplio catalogo de productos, que van desde la ultima edición luxury de un i-phone -3.500 €- hasta los mas sofisticados zapatos de Víctor y Rolf, -1.800 €- pasando por un extenso surtido de perfumes como los de Lab, que puedes crear a tu gusto combinando el amplio catalogo de esencias que te ofrecen -100 eurazos el frasco de 30ml- .La verdad es que me gustan esos sitios, y me resultan interesante-personal y profesionalmente-, pero confieso que con los años me empacha un poco ese atufante aroma de modernidad trendy que desprenden algunos de esos locales y me toca mucho las pelotas el aire de superioridad –de supermodernos- que caracteriza a sus dependientes.

En fin, han sido unos días fantásticos, pero hoy, en plenas vacaciones he recibido la llamada de mi secretaria-asistente-compañera o lo que sea, anunciándome que se ha roto el brazo y que no puede ir a trabajar. Así que tengo que desconectar el CD y abandonar a Falete imitando a Rocío Jurado y cerrar esta breve incursión en mi blog para volver a mi acogedora oficina y terminar todas aquellas cosas urgentes –ungentisimasssss- que se han quedado a medias.

Como dirían los franceses: C’est la vie. En los próximos días contare mas cosas de este viaje. Incluso puede que publique alguna de mis direcciones secretas

jueves, 13 de noviembre de 2008

Perdon.

CANCION





Desde que volví de mi famoso puente por la costa andaluza, no he tenido tiempo de asomarme a esta página para contar al mundo como me va. He estado tan ocupado con las cosas de mi trabajo, que no he tenido ni un minuto para escribir.

Supongo que mis escasos habituales sonreirán de soslayo poniendo en duda mis palabras, peor juro que es verdad. Estoy absolutamente agotado, he sufrido –y sigo sufriendo- el peor mes del año.

He tenido que afrontar tres actuaciones verdaderamente difíciles, y todavía tengo que acometer al menos otras tres campañas. No dispongo de más ayuda que la de mi auxiliar/asistente/colaboradora/secretaria o como quiera que le guste que la llame, y confieso que estoy al limite de la extenuación.

Estoy comiendo fatal, siempre a destiempo, con prisas, a salto de mata. Da igual que sean bocadillos de tortilla o solomillos de buey, al final me dejo la mitad y luego estoy destragado. Bebo lo que no debo y duermo poco y mal. Estoy nervioso, tenso. Tengo un aspecto ojeroso y, porque no decirlo, un poco ajado, tanto que no lo resuelve ni las cremas, ni las ampollas flash.

Adicionalmente tengo un carácter del carajo. Estoy irritado e irritable. Tengo que tener un tacto exquisito en el trato de los entornos profesionales y cuando estoy con la gente que me quiere resulta que todo o casi todo me molesta y salto a la mínima.

Dedico poco tiempo a quienes realmente me aprecian y me necesita, mientras que derrocho tiempo y atenciones con un sinfin de tontosdelhaba vinculados a mi ámbito profesional. Imperdonable.

Curiosamente, el tipo del despacho grande, el que esta frente a mi –físicamente- y por encima de mi –jerárquicamente-, esta contento y feliz con mi trabajo. No se si es porque le facilito todo tipo de medallas y méritos, o porque considera que a este ritmo no durare mucho vivo.

Confío en sobrevivir a estos agobios y compensar a mi gente como pueda. La verdad es que si les fallo a ellos, todo lo demás no tendrá ningún sentido. Prometo arreglarlo. Solo espero que en este rato –largo- no se harten demasiado de mí. De todos modos, vaya por delante estas letras pidiendo perdon.


lunes, 13 de octubre de 2008

Puente

Por razones que no me son imputables, he pasado el fin de semana en Andalucía. Concretamente en la ciudad donde vive y trabaja el novio de mi ex.

Dada su ocupación profesional y el sentido de mi visita, coincidimos en un acto. Fue fugaz, y no hizo falta que nos saludáramos personalmente, ni tan siquiera creo que supiera que yo estaba allí.

Mi ex si lo sabía. Cuando se percato de mi presencia se le descompuso el gesto. La verdad es que no quedaba claro si quería morirse, si deseaba matarme o ambas cosas a la vez.

Cuando el miércoles le advertí de nuestra posible coincidencia allí, me “sugirió” que no lo hiciera. Cuando comprendió que su intento era vano, me amenazo sutilmente. Como se dio cuenta de que ni con esas me iba a disuadir, simplemente manifestó su desprecio y trató de ofenderme. Eso si, con la discreción y la moderación que le caracteriza: “tu veras lo que haces........” seguido de una retahíla de reproches punzantes y afilados.

Me dio igual. Asistí al acto y pude ver personalmente a su novio. Y me jodio.

El tipo no es nada del otro mundo. Una mezcla entre Clind Eastwood y Fofo –según descripción que no es mía-. Cercano a los 60, enjuto, surcado de arrugas y con aspecto un tanto ajado. A no ser que sea una especie de Nacho Vidal, no destacaba precisamente por sus grandes atractivos físicos. Supongo que debe tener otras virtudes, de las que sin duda yo carezco.

Quizá por esa razón me sentí jodido. Supongo que lo debí hace bastante mal para que me dejara marchandose con aquel tipo. Aun no se en que fallé –a parte de no dejar a mi mujer y a mi hijo por ella, claro-, no se que hice tan mal, ni cuanto le pude joder, pero el hecho es que me hizo sentirme mal, un poco miserable.

Después de ese revelador encuentro y con sus reproches resonando en mis tímpanos, no me quedo otro remedio que irme de tapas con mi familia y mis amigos. Me sumergí aquel ambiente de desenfado, peleándome con los niños y discutiendo sobre restaurantes, dejando que, poco a poco, el cariño y la cotidianeidad me arroparan.

Aunque ellos no lleguen a saberlo, su afecto es el único bálsamo que desinfecta el odio mis heridas y cura mis dolores.

PD. No tengo msn, pero dispongo de una estupenda dirección de correo electrónico para su uso. Así que nada de sustos. Soy un tipo temerario e intrépido. Estoy esperando. ¿Quién tiene miedo?