martes, 23 de septiembre de 2008

Cumpleaños

Cielos!

Nadie me lo había advertido! Hace un año y dos días que me asomo a este rincón virtual del universo para gritar mis quejas, llorar mis fracasos y vaciar mi alma ante un auditorio indefinido y en su mayor parte indiferente.

Hace un año. Y yo no he tenido la cortesía de montar una fiesta, de destapar champagne (adoro en Champagne francés) y brindar.

Claro que brindar….¿Con quien? No se si hay muchos o pocos. No se si a alguien le interesa esta historia y vuelve mas de una vez, o simplemente se topa con mi pagina al teclear la palabra culo en Google.

Bueno, he de reconocer que al menos hay dos personas que me leen de forma habitual. Aunque si he de ser sincero a una de ellas la obligo a leer estas líneas, razón por la cual no se si me sigue o soy yo quien tira de ella usando estas paginas como correa y collar.

También es cierto que antes tenia una tercera persona que me seguía de forma mas o menos frecuente, peor ultimadamente ha desaparecido. Con lo que podríamos decir que he perdido la fidelidad de un 33% de mis lectores.

Con estos antecedentes (un tercio del público secuestrado y otro tercio desaparecido) el lector ocasional podría imaginarme sentado en una caseta de la Feria del Libro esperando hora tras hora, y firmando una y otra vez mi “obra” para mi único lector.

Pues bien, el lector ocasional puede imaginarme como mas le plazca, a mi, personalmente me importa un carajo. Basta con que ese lector habitual me lea para que crea que vale la pena seguir escribiendo. Es mas, auque tampoco ese lector lo hiciera, después de un año haciendo esto siento la necesidad de salir al mundo y contarle a quien me quiera oír lo que siento.

Gracias por escucharme.

PD : Quizás este es el momento de liberar a mi secuestrado lector de su penosa obligación y de confesar a quien le pueda interesar que no tengo 42 años (como dice mi perfil) tengo 45.

Variaciones sobre el mismo tema

Cotti.
Últimamente me pasa como al tabaco: todo el mundo me dej. Eso si, por razones multiples y variadas, (laborales, familiares, sentimentales, emocionales…..).
Lo peor es que cuando te dejan, todos lo hacen por las motivaciones mas nobles: “es una oportunidad” “te quiero demasiado” “No quiero hacerte sufrir”; “necesito mi propio espacio”, etc.…… Parece que lo hacen contra su voluntad, obligados por una fuerza irresistible.

Quizás por eso siempre eres “la persona mas importante de mi vida” “el hombre mas sensible que he conocido nunca” “el mejor de mis amigos” y resulta que “nunca conoceré a nadie como tu” o “nunca habia disfrutado del sexo hasta que tu me lo descubriste”….

Y por eso “siempre me querrán”; “cada día me acuerdo de ti”; "No sabes como te echo de menos” y “ para mi siempre serás muy importante”

La verdad es que cuando eso ocurre, termino por creerme cada una de esas tiernas y compasivas frases. Solo que con el transcurrir del tiempo me siento como esa delgada cinta de raso rojo que adorna el ojal de los miembros de la Legión de Honor francesa:

Pequeño, fragil, rojo, caduco, extemporáneo y ajado, muy ajado.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Princesas

Cancion

La vi ayer por la tarde. Salía del despacho de mi abogada. Estaba extremadamente delgada, con un aspecto desaliñado y sórdido. Su mirada perdida en el vacío, pasó junto a mí y no me reconoció.

No tenía nada que ver con la chica alegre y despreocupada que había conocida un par de años atrás en el restaurante de sus padres. Más que guapa, era resultona. Tenía un cuerpo esplendido, con el poderío físico que leotorgaban sus dieciocho años.
Recorría las mesas con desparpajo, siempre atenta al servicio, despilfarrando sonrisas y sorteando las bromas maliciosas de algunos parroquianos. Nada que ver con el espantajo con el que ayer me cruce en el despacho.

Inmediatamente detrás de ella caminaba su madre: la mirada hundida y triste, los ojos irritados de tanto llorar y el alma destrozada por la pena. No me atreví a saludarla. Ella no me vio o no quiso verme, tanto da. La pena, la vergüenza, el sufrimiento la cubrían de arriba abajo, impidiéndole ver al resto del mundo.

La imagen de ambas mientras salían de aquella sala -una tras la otra, con la mano de la madre sobre los hombros de su hija- me recordó una de esas piezas de la Pietá, inacabadas y dolorosamente tristes.

Me acordé entonces a mi hermana muerta. Reviví el calvario de su angustia, de su drama. Recordé aquel suplicio, la tortura de mis padres, su abatimiento, su desesperanza.

Me ví a mi miso, lleno de rabia y de ira. Odiándola a ella, a sus adicciones, a sus amigos/verdugos. Clamando a todos los cielos, maldiciendo a todos los dioses. Solo, impotente y desesperado.

Y luego su muerte. El sentimiento de culpa, la sensación de no haber sido capaz de salvarla. La impotencia y el dolor. El estrepitoso dolor de mi madre que casi la hace enloquecer. El dolor mudo de mi padre, que le hizo morir poco a poco durante los siguientes dos años, hasta que se consumió la llama de su vida por completo.
Han pasado veinte años desde aquello y aun me duele. Todavia no soy capaz de hablar abiertamente del daño que desde entonces me aflige.

Quizás por eso, cuando asisto a alguna de esas cenas trendies, llenas de gente guapa, insentata y supertodo, no soporto encontrarme el aseo lleno de tipos/tipas haciendo cola para meterse un tirito y siento un irrefrenable deseo de correrlos a bastonazos.

Quizás por eso, cuando tengo que escuchar estúpidas conversaciones diciendo que “hay que probarlo todo” o que “por una vez…..” No puedo evitar comentar en voz alta y clara el asco que me da esa gente.

Y es que hay cosas con las que voy a ser muy intransigente durante toda mi vida. Que se va a hacer.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Agobios

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos –
esa muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Cesare Pavese



Mi amigo JC escribe un artículo sobre el Centenario de Pavéese y lo inicia con el primer verso de este poema.

Hoy me siento un poco como se sintió el escritor piamontés al escribir esas líneas. No soy tan depresivo como él –ni tan deprimentemente genial-. Tampoco me agobia ese malestar existencial que caracterizó su vida, si embargo hoy siento un cansancio inmenso, una opresión que me ahoga y una desesperanza atroz.

Ya se que el bueno de JC diría –con esa sorna genial que le acompaña- que lo mío son gases, que tanta opresión no da ni para una agina de pecho. Sin embargo llevo varios días enfadado con el mundo y me siento agotado, exhausto física y anímicamente. Seguro que no es más que un poco de flojera melancólica mezclada con los efectos del sobrepeso, fruto de los excesos veraniegos

Nada que no cure unos ejercicios respiratorios, un poco de dieta y “los versos del Capitán”.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Maravilloso.

CANCION



De vuelta a mi oficina, levanto la cabeza y el paisaje resulta desolador.
El despacho grande -con su incombustible morador-, las caras adustas de las secretarias y el diseño minimalista del mobiliario hacen que mi mente vuele cruzando el mediterráneo hasta alcanzar la Toscana. Cierro los ojos y recuerdo sus carreteras llenas de viñedos, el estilizado perfil de San Gimigniano y sus altas torres, las verdes colinas de San Casciano, un almuerzo en una pequeña plaza de Panzano, la paz que se respiraba en el coqueto claustro de la Pieve de San Leonino, la delicada mirada de la imagen de la Anunziata en la basílica de Santa Maria, El campo del Palio, las espectaculares puestas de Sol en Il Poggiale.

Tanta belleza, tanta calma, tanta paz………

Hoy sin embargo he vuelto a “mi casa”, a este espacio austero y moderno en el que trabajo, vivo y muero un poco. La vuelta ha sido como esperaba: fría, desangelada, incomoda. Las mismas prisas, las mismas tareas urgentes, las mismas frustraciones, la misma desesperanza.

Cuando echo una mirada a mi entorno (personal, profesional, emocional) veo como vuelven a atacarme los mismos ninguneos, los olvidos de siempre, los antiguosfracasos, las eternas angustias. Nada cambia, todo sigue igual. Vamos a necesitar una inyección extra de optimismo para volver a empezar….

Quizá algo de sexo furtivo y salvaje, podría infundirme el ánimo necesario….. Mientras me conformare con escuchar a Giannia Nannini y recordar la Toscana, que seguramente lo mas bello que me ha pasado en los ulitmos doce meses